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viernes, 4 de octubre de 2013

Hotel Meliá de Mar, Palma de Mallorca

Regreso de Mallorca con un muy buen sabor de boca. En este post, voy a centrarme en el hotel en el que estuve alojada. Sin duda, uno de los mejores hoteles en los que he estado.

Mi estancia fué en el hotel Meliá de Mar, en la zona de Illetas. El hotel es para mayores de 18 años, exclusivo para adultos. Es idóneo para aquellos que busquen tranquilidad, descanso y desconexión. Y por supuesto, un buen servicio y calidad.


Nada más llegar, pude comprobar el buen servicio de las personas de recepción. Un recibimiento con un té y unas toallas húmedas para refrescarme. El check-in se hace sentado (como muchos otros hoteles de 5*), siempre he valorado los hoteles que te atienden y te reciben ofreciéndote asiento, ¡es mucho más cómodo! y se agradece después del tute del avión (o de cualquier otro transporte).

La habitación está genial, todas orientadas al mar. Se agradece la terraza con vistas al mar, además hay una tumbona donde poder descansar y ver el amanecer, ¡precioso!.
La cama es grande tamaño king size y muy cómoda, tienes la opción de elegir la almohada que desees de la carta. El mobiliario es moderno y de diseño, ideal para la gente que busque algo nuevo y con un toque vanguardista. El baño es de mármol con toque moderno y ducha efecto lluvia, te ofrecen amenities de la marca Meliá y si te decides por una suite, podrás encontrar amenities de diseño Tous. Iluminación regulable y nocturna con luces tipo led. 


Para los que van por trabajo o quieren Internet durante su estancia, el hotel ofrece el servicio de Wifi sin cargo en todo el hotel.
Hay una cosa que me sorprendió y que nunca había visto antes. Ofrecen un servicio de "Menú de aromas" donde puedes elegir el olor de tu habitación. Desde luego, cuidan hasta el más mínimo detalle.

Por la tarde revisan que no falte ninguna toalla, reponen todo de nuevo y ponen una chocolatina en la cama. Detalles que gustan a cualquiera.

En cuanto a restaurantes, cabe destacar el restaurante Q4. Es el lugar donde se cena en caso de contratar la media pensión. Ofrecen un menú variado con tres platos a elegir: Primer plato tipo entrante, plato principal y postre. Es la misma carta cada noche, pero a diario tienen sugerencias del chef y son platos distintos a elegir y de este modo, para quien lo desee pueda variar del menú.
Los platos están muy bien elaborados y deliciosos. Hay varias opciones a elegir, para todos los gustos y paladares. Ensaladas, pasta, sopa, pescados y carnes. Un poco de todo. ¡Perfecto!
Para los amantes del vino, también se les ofrece una carta variada de vinos y si lo deseas te pueden orientar y asesorar.

 Pastel de frambuesa con nata y chocolate blanco

Cabe destacar también las vistas. Cenar al lado del mar, las estrellas y la luna, no tiene precio. Sin duda, ideal para parejas que buscan una velada y estancia romántica.

Para comer y disfrutar de las instalaciones del hotel, está el Restaurante Le pool ubicado junto a la piscina. Ofrece dos opciones, una de ellas es contratar el servicio de buffet que cuesta unos 35 euros y tienes de todo, o de lo contrario, servicio de carta. La carta es más o menos limitada en función de la hora, hasta las 16h tienes más opciones a elegir, a partir de entonces solo ofrecen snacks.
La calidad de la comida sigue siendo excelente, platos menos consistentes pero igual de bien elaborados.
 
Por último está el Bar&Gabi Lounge, para tomar y picotear algo. Es el lugar donde se hacen los espectáculos por las noches. 
Los espectáculos son elegantes y suelen hacerse a partir de las 21h. Cantantes de jazz o blues, guitarra, etc. Muy bonito y tranquilo.


En cuanto a la piscina, me llevo una muy buena impresión. Una zona tranquila y la piscina correcta de tamaño. ¿Lo mejor? Las hamacas están orientadas vista al mar. Mejor imposible si buscas relajación y descanso. Siempre hay hamacas libres, se agradece.
En la misma zona podéis encontrar también un jacuzzi con vistas al mar, eso sí, de agua fría.
Ofrecen servicio de bar por si te apetece tomar algún cóctel, refreso y hasta incluso alguna copita de champán.


Si preferís playa, no os preocupéis ya que el hotel tiene playa privada. Es una calita pequeña pero muy bonita. Está justo al lado de la zona de piscina, genial. En este hotel es difícil encontrar alguna zona repleta de gente, así que encuentras relax en cualquier parte.


La calita casi nunca está llena, así que si te apetece refrescarte en agua salada y tomar el sol, siempre encontrarás una hamaca libre para ti. Al haber rocas por la playa, el hotel dispone de varios accesos con escalera metálica para acceder al mar sin pisar las piedras.


El hotel también tiene una "zona del silencio". Es muy curioso, es un rincón del hotel repleto de hamacas donde nadie habla. Encuentras a gente leyendo, escuchando música, o simplemente descansando. En este caso todas las hamacas también están orientadas al mar. El rincón zen.

Para los que busquéis masajes y tratamientos, el hotel ofrece el servicio de Spa. Tiene una carta llena de distintos tratamientos para elegir, a diferentes precios. Tiene piscina termal con vistas al mar y distintas salas de tratamientos.
El hotel dispone de una bonita zona con camas balinesas donde se realizan varios packs especiales. Por ejemplo hay una opción que contratas la cama para ti durante todo el día y te incluye un masaje, botella de cava y una bandeja de frutas. El entorno es perfecto, hay una piscina que por la noche se ilumina de tal forma que parecen estrellas, todas las camas están orientadas al mar. Si buscas algo especial, una opción como ésta puede ser la ideal.



La verdad, es que en general podría poner un 10 en cuanto al servicio se refiere y otro 10 para las instalaciones. Ha sido uno de los hoteles que más me ha gustado y en el que, por el momento, no he sabido encontrar ninguna pega.

Si buscas desconectar y algo similar al paraíso, este es tu hotel.

unviajeymilhistorias@gmail.com

martes, 2 de julio de 2013

Gran Hotel La Florida

Siempre agrada hacer una estancia en un hotel de 5*. Hacía tiempo que quería visitar el Gran Hotel La Florida (Barcelona), me habían hablado siempre muy bien así que tenía la curiosidad de conocerlo y pasar un fin de semana de relax.


El hotel está ubicado justo al lado del parque de atracciones Tibidabo, al estar en la montaña goza de unas vistas impresionantes. Nada más entrar en el hall del hotel, te recogen las llaves de tu coche y ellos mismos se encargan de aparcarlo en el sitio correcto, tienen garaje cubierto aunque el mío lo dejaron en la misma puerta al aire libre junto con otros coches.
Al llegar a la recepción te saludan con mucha amabilidad y sin duda, un servicio excelente. La recepción es distinta a lo habitual, el típico mostrador no existe, si no que son dos mesas y los clientes se pueden sentar en butacas muy cómodas. De este modo, es una bienvenida mucho más cercana y el buen trato te hace sentir muy especial. Además, te ofrecen una copa de cava para la espera durante el check-in.

Después de una visita por las instalaciones del hotel, te acompañan a la habitación. La habitación es amplia, electrodomésticos y amenities de lujo, cama grande y lo mejor de todo, unas vistas espectaculares. Por el ventanal puedes ver o la ciudad de Barcelona o la montaña, sea una u otra son vistas excepcionales aunque siempre es mejor tener las vistas a la ciudad (impresionantes). Hay diferentes tipos de habitaciones, si tienes un buen presupuesto puedes elegir una de las suites temáticas, son las más originales del hotel e incluso algunas de ellas tienen jacuzzi en la terraza.

No todo va a ser bueno...desde mi punto de vista, a las habitaciones deluxe les hace falta una reforma, (al menos en la que yo estuve) así como otras zonas del hotel. Es un hotel clásico con lo cual tampoco se pueden pedir modernos muebles u olvidarnos de las cortinas antiguas. ¡Para gustos los colores! pero una reforma iría muy bien. En el baño había una que otra rachola rota, cortinas quemadas (por los cigarrillos) y el butacón de enfrente de la cama estaba bastante manchado. A parte de eso, lo demás todo bien. Pero teniendo en cuenta que es un hotel de 5* gran lujo, creo que deberían cuidar mucho más todos esos detalles.


Vamos a la zona del spa. La piscina climatizada tiene un buen tamaño, consta de una piscina de agua fría y un jacuzzi. La piscina se une a la piscina exterior con vistas a Barcelona. Luego también tienes la sauna o la zona de tratamientos y masajes. Creo que una estancia relajante sin un masaje, no puede ser, así que contraté un masaje. La chica era muy profesional, había una chica española y otra rusa. El masaje de duración de 45 minutos fue perfecto, es la mejor opción para quedarte como nuevo. Ofrecen todo tipo de tratamientos desde 60 euros.

Para cenar, decidimos probar el Gastrobar Miramar. El hotel también tiene el restaurante l'Orangerie, menús con platos de lujo. En mi caso, me decidí por el Gastrobar por las preciosas vistas que tenía, cenar con las vistas de Barcelona nocturna es precioso. No es un lugar barato, cuatro tapas y bebida, unos 80 euros por pareja, pero la experiencia valía la pena y la comida estaba muy rica.

 
Para tomar algo, es ideal la terraza, un ambiente idóneo para las tardes y noches de verano. Hacen todo tipo de cócteles, para todos los gustos.

 Un hotel relajante donde pagas las vistas que ofrece.

unviajeymilhistorias@gmail.com